El Método Pilates

El método Pilates es un sistema de acondicionamiento físico y mental basado en la combinación de una serie de ejercicios para desarrollar la flexibilidad y la tonificación del cuerpo. Los ejercicios de fortalecimiento y estiramiento muscular son realizados con control y buen uso de la respiración, en aparatos especialmente diseñados para proteger y cuidar el cuerpo y siempre, bajo la supervisión de instructores especializados.

Los aparatos, mediante la utilización de muelles, poleas y la gravedad, retan a la musculatura de manera diversa, con especial hincapié en la musculatura profunda para conseguir una mecánica óptima de movimiento y mantener la posición y la alineación adecuada.

ORIGEN DEL MÉTODO

Joseph Hubertus Pilates, inventor del método, nació en Dusseldorf (Alemania) en 1880, aunque emigró a Estados Unidos donde durante toda su vida se dedicó a perfeccionar un método de ejercicio físico al alcance de todas las personas, sea cual sea su condición.

De pequeño fue un niño enfermizo, afectado de raquitismo, asma y fiebre reumática. Motivado por el deseo de superar sus limitaciones físicas y alcanzar un estado de salud integral, Joseph H. Pilates se abocó al estudio del cuerpo humano y de las técnicas de rehabilitación física existentes en aquella época. Recurrió a todos sus conocimientos, estudios y experiencia para crear un método gimnástico completo que combinara las disciplinas de Oriente y Occidente, los principios de la gimnasia y del yoga, y los ejercicios físicos y psíquicos que fortalecieran el cuerpo y liberaran la mente.

En 1912 se trasladó a Inglaterra, y durante la Primera Guerra Mundial las autoridades británicas le apresaron por ser de origen alemán. Allí dedicó su tiempo libre forzoso para desarrollar sus ideas sobre salud y forma física. Desarrolló una técnica en la que era posible trabajar en un espacio reducido, y empezó a desarrollar aparatos que ayudaran en la rehabilitación de inválidos y enfermos. Instaló muelles en las camas para que pudieran apoyar sus maltrechas extremidades mientras hacían los ejercicios, y los médicos no tardaron en advertir que su rehabilitación era mucho más rápida.

Cuando finalizó la guerra, regresó a Alemania, donde colaboró con los principales pioneros de la técnica de movimiento, especialmente con Rudolf von Laban. Posteriormente decidió emigrar a Estados Unidos, donde conoció a su futura mujer, Clara, que se convertiría en su inseparable colaboradora. Una vez instalado en Nueva York, en 1926 abrió las puertas de su primer estudio, al cual acudió un público diverso, compuesto principalmente por grandes atletas y prestigiosos bailarines, como Balanchine y Martha Graham.

A su muerte, el estudio quedó a cargo de Clara, que más tarde cedería su dirección en Romana Kryzanowska.

Cuando creó este método de acondicionamiento físico, Pilates lo llamó “El Arte de la Contrología”. Él creía que el objetivo de una persona sana es lograr una mente fuerte y usarla para lograr un control total sobre su cuerpo físico. Por tanto, el Método Pilates como Joseph Pilates defendía es más que un entrenamiento físico para el cuerpo; es también un trabajo equilibrado para el fortalecimiento y acondicionamiento de la mente.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL MÉTODO PILATES

Todos los ejercicios obedecen a siete principios fundamentales:

  • CONTROL. El Pilates se basa en el control mental para desarrollar un mejor control muscular y postural de los ejercicios a realizar, empleando únicamente los músculos y el esfuerzo necesarios para cada movimiento.
  • CONCENTRACIÓN. Es clave concentrarse en el área del cuerpo que se está trabajando y poner atención en sentir de forma integral la actividad que se está desarrollando.
  • ALINEACIÓN. Una correcta alineación conlleva automáticamente un menor estrés sobre la columna y sobre el resto de articulaciones, y una actividad muscular menos costosa. Corregir la alineación es un proceso de reeducación neuromuscular que requiere mucha dedicación, paciencia y el asesoramiento de un ojo crítico.
  • RESPIRACIÓN. La correcta respiración forma parte integral de cada ejercicio y ha de coordinarse con cada movimiento. Una buena respiración ayuda a controlar los movimientos y facilita la estabilización y la movilidad de la columna vertebral y las extremidades, mejorando la oxigenación de la sangre, aumentando el volumen pulmonar y eliminando toxinas del cuerpo.
  • CENTRALIZACIÓN. Define el centro de la energía corporal que abarca los músculos abdominales, la región lumbar y los glúteos. El fortalecimiento de este centro, origen de todo movimiento, ayuda a sujetar la columna y los órganos internos, a la vez que estira el cuerpo y mejora la postura.
  • PRECISIÓN. Cada movimiento tiene un propósito y la precisión es vital para la ejecución correcta del ejercicio, por lo que es fundamental concentrarse en realizarlo de un modo correcto.
  • FLUIDEZ. Los ejercicios en Pilates deben llegar a ser fluidos, ni muy rápidos ni muy lentos. El movimiento es continuo, evitando siempre la rigidez.

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